Thalía: “Estoy ‘high’ y borracha con la felicidad de la vida”

No cabe esperar que una entrevista telefónica con Thalía vaya a realizarse dentro de los cauces de la normalidad establecida. A estas alturas, dudo que nadie espere que la diva mexicana, una de las más grandes que ha dado su país, muestre una actitud convencional cuando se enfrenta al público o a la prensa. Este verano ha revolucionado el planeta con el live que subió a sus redes y que se ha convertido en un fenómeno viral que ha desembocado en el Thalía Challenge. “¿Están ahí, mis vidas, están ahí? ¿Me oyen, me escuchan, me sienten?” Yo estoy feliz, feliz, feliz… feliz de que los tengo, tengo, tengo…”. Vamos, ya es historia del pop.

Thalía se conectó para celebrar la buena acogida de su single No me acuerdo junto a Natti Natasha, y lo que logró fue una promoción de sí misma que ni en sus mejores sueños, ni con la mejor campaña publicitaria posible. Desde aquel mítico día de agosto, Thalía está muy, muy presente en los feeds de millones de seguidores, e incluso de quienes no lo son y disfrutan con los delirantes memes y montajes que se hacen con aquellas palabras suyas y sus contoneos mientras emitía. El pasado 31 de agosto, el delirio alcanzó cotas insospechadas, cuanto Thalía publicó oficialmente Me oyen, me escuchan, la canción que el mexicano Chuy Núñez creó a partir de sus palabras. Hit inmediato, surgido de un Facebook Live. Solo Thalía podía hacerlo.

Hace unos días, recibimos una propuesta para entrevistar telefónicamente a Thalía. ¿Cómo decir que no? Serían solo quince minutos. Bueno, menos dan muchos Facebook Lives… Pero no todo podía ser tan sencillo, claro. Se nos notifica que la entrevista se retrasaría “un poco”. Terminó siendo hora y media. Su interlocutora desde México anuncia al descolgar: “Serán cinco minutos, vamos con mucho retraso”. Lo del retraso, ya, ¿pero cinco minutos? Bueno, vale. “Solo se puede hablar del Thalía Challenge, de su single con Natti Natasha y de Me oyen, me escuchan. Si planteas cuestiones que no tengan que ver con esos temas, me veré obligada a colgarte”. Desde los tiempos en que entrevisté a estrellas como Janet Jackson no había recibido advertencias tan severas antes de un phoner. Aquí ya estaba la maquinaria promocional a pleno rendimiento.

Pero bueno, al grano, ¿no? Que solo había cinco minutos y ni uno que perder. “Thalía, encantado de que me escuches”, le dije una vez me saludó efusivamente a través de la línea. Ella rió. Su energía traspasaba el teléfono. De acuerdo, solo sería simpática si promocionábamos lo que le interesaba. Pero realmente, a día de hoy, ¿qué más nos puede interesar que saber cómo está viviendo este momento de gloria viral? “Me divierte mucho, me da mucha risa. Como a todos mis seguidores, que conocen mi sentido del humor negro, mi forma de expresarme y mi locura”, afirma. “Veo la vida a través de un caleidoscopio de colores. Y sé que mis fans están igual de felices y sorprendidos al ver que otras personas están entrando a mi universo gracias a todo lo que ha pasado”.

Aunque tampoco cree que lo que hizo al compartir ese directo sea algo tan nuevo. “Subo miles de vídeos así. En este caso, quería celebrar el éxito de No me acuerdo y agradecer la acogida. Y se conjuntó todo: el vestuario, lo que dije, el atardecer, mi energía… Me encanta que se haya hecho viral”. La primera que se reía de sí misma en el ya legendario vídeo era ella, y es algo que no piensa dejar de hacer, por lo que dice. “Tienes que aprender a no tomarte tan en serio, y ser tú. No debe importarte nada la idea de encajar en un determinado grupo social, ni dejar de ser como eres para gustar a otros, ¡no! ¡Ámate como eres!”.

¿Estaba Thalía borracha cuando se dejó llevar por el atardecer, como se ha repetido hasta la saciedad? “Estoy high y borracha con la felicidad de la vida. No tomo alcohol ni fumo desde hace años. A raíz de batallar contra la enfermedad de Lyme mi vida cambió radicalmente. Desde entonces aposté por la comida orgánica, mucho ejercicio, por ser superpositiva… y de ahí ese high”.

Reaccionó con una rapidez sorprendente, y la canción que creó el músico Chuy Núñez a partir de sus ya míticas frases en aquel vídeo, que también viralizó a toda velocidad, se convirtió en su nuevo single oficial, Me oyen, me escuchan. “¿A quién no le iba a gustar esa versión?, dice. “Es como ponerte una pila Duracell, la escuchas y te da energía al momento. ¡Me encanta! He escuchado muchas versiones distintas: urbana, salsa, regional mexicana, dance, house… Esta es la que más me gustó, es muy padre; es para niños y para adultos, la veo sonando en bodas… Así que contacté directamente a Chuy por Twitter y pacté con él que la iba a hacer oficial”.

De manera que ahora mismo tiene dos canciones que han devuelto a Thalía a la primera división pop, y por razones distintas. Me oyen, me escuchan, por lo delirante que es, No me acuerdo, por su química con Natti Natasha. Está claro que tiene buen ojo para escoger a sus colaboradores/as. Y el tremendo gancho de Natasha con las nuevas generaciones que aman el reguetón le ha venido muy bien aprovecharlo en beneficio propio. “Quería una partenaire empoderada”, explica. “Natti fue la primera en que pensé. Como soy muy terca, no paré hasta convencerla para que la grabase conmigo. Nos conocimos el día del rodaje del vídeo, y ahí vimos que había mucha química entre nosotras”. Thalía está tan fascinada como tanta otra gente por la nueva hornada de artistas de habla hispana que están reventando las listas. “Me gusta este movimiento de música urbana en que las chicas se muestran fuertes: Natti, Becky G, Karol G… Es muy padre cantar con mujeres que vienen de otros géneros”.

Ay, que se acaban los cinco minutos. Bien, Thalía está encantadora y hemos cumplido las reglas pactadas y no nos han cortado antes de tiempo. Así que última pregunta, o dos en una. ¿Va a seguir pendiente del #ThalíaChallenge? ¿Continuará subiendo vídeos locos con los que nos alegra cada día? “¡Si es que no son vídeos locos, me salen así! Y claro que seguiré con el challenge, porque la idea es intentar que la felicidad de la gente sea mayor, que tanta falta nos hace en este mundo. El ambiente social y político ahora mismo es deprimente. Si una canción o un vídeo mío contribuye a que estemos más alegres, ¿por qué no seguir con ello?”. Y en noviembre, nuevo álbum. “Ojalá volvamos a hablar o nos veamos directamente”, concluye. Ojalá, Thalía.

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